Empatía, respeto y conexión real. Eso fue lo que se vivió cuando los estudiantes de 6D de nuestro Colegio Sur recibieron a los alumnos del Colegio Fausto, escuela para personas con capacidades diferentes, en una mañana que dejó a todos con el corazón lleno. Entre un desayuno compartido y actividades diseñadas para jugar juntos, los chicos de ambas escuelas se encontraron de verdad: rieron, cooperaron y descubrieron que las diferencias enriquecen y complementan.
Fue un intercambio genuino donde todos aprendieron de todos. La inclusión real no se enseña en un libro — sucede cuando das espacio a lo diferente y ese espacio se convierte en algo nuevo.



















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