Serpientes que se dejaron tocar, insectos con aspectos bien curiosos y un grupo de alumnos entre el grito y la carcajada. Así se vivió la visita de Malinalco: Museo Vivo, una cápsula de conservación que trajo su “sentidero” hasta el Colegio Poniente.
Los alumnos de 5º y 7º grado vivieron la experiencia completa: fascinación, un poco de miedo, muchísima curiosidad y esa sensación de estar frente a algo que normalmente solo se ve en documentales. Porque conocer a un animal de cerca cambia por completo la idea que tenías de él.
La naturaleza no se aprende solo en los libros. A veces se aprende con las manos, con el corazón acelerado y con ganas de contarlo todo apenas suena el timbre.
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